La Biblia cuya palabra es inspirada y, que los santos apóstoles nos legaron tan excelso Tesoro es aceptada como la base de la declaración de nuestra fe. Además la Iglesia acepta las declaraciones doctrinales “Fe y Mensaje Bautista”, la que fue aceptada en la Convención Bautista del Sur en 1963.
Nos asociamos como un cuerpo de creyentes en Jesucristo, bautizados según lo establece la Santa Biblia y comprometidos a anunciar las buenas nuevas de Salvación que es el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, en la comunidad y fuera de ella. Las únicas ordenanzas que acepta esta iglesia son: El Bautismo y la Cena del Señor.
Pacto de la Iglesia
Teniendo el convencimiento de haber sido guiados por el Espíritu de Dios para recibir al Señor Jesucristo como nuestro Salvador, y habiendo sido bautizados, en virtud de nuestra profesión de fe, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora en presencia de Dios y de esta congregación, hacemos pacto los unos con los otros, de la manera más solemne y gozosa, como un cuerpo que somos en Cristo.
Prometemos, mediante el auxilio del Espíritu Santo vivir en el amor cristiano; esforzándonos por el adelanto de la Iglesia, en conocimiento, Santidad y amor, promoviendo su prosperidad y espiritualidad; manteniendo la adoración y observando las ordenanzas, disciplinas y doctrina.
Prometemos contribuir regularmente, para el sostenimiento del ministerio; los gastos generales, el alivio de los pobres, y el extendimiento del Evangelio en todas las naciones.
Prometemos cultivar la devoción familiar y la personal; educar a nuestros niños cristianamente, procurar la salvación de nuestros parientes, de nuestras amistades, y de toda persona con quien tengamos ocasión de conversar.
Prometemos andar con prudencia, siendo justos en nuestras acciones, fieles en nuestros compromisos y ejemplares en nuestra conducta. Nos abstendremos de mentir, difamar, airarnos y vengarnos; nos abstendremos de negociar con, o abusar de bebidas embriagantes y cosas semejantes que contribuyen al detrimento de la salud y de la dignidad humana y seremos celosos en nuestros esfuerzos por el engrandecimiento del Reino de nuestro Salvador.
Prometemos cuidarnos los unos a los otros en amor fraternal; recordarnos mutuamente en la oración; ayudarnos unos a otros en las enfermedades y en los infortunios; cultivar la simpatía cristiana en el sentimiento y en la cortesía de la palabra; ser tardos para ofendernos y estar prestos para la reconciliación, recordando los mandamientos del Señor para obtenerla sin tardanza.
Si por alguna razón tenemos que dejar esta iglesia, prometemos que tan pronto que nos sea posible, nos uniremos a otra iglesia bautista en donde continuaremos observando el espíritu de este pacto y de los principios de la Palabra de Dios.
Amén